ARCHIVO EDITORIAL · DITAP SALUD
Ficha clínica digital y Ley 25.326: qué tiene que cumplir tu centro
Jhonatan Matias · Publicado 2026-09-14
Artículo recuperado del sitio anterior. Sus cifras, precios y referencias describen el contexto de la publicación; el alcance actual se confirma en la consulta comercial. No sustituye asesoramiento profesional.
Pasar la ficha clínica de un cuaderno a una pantalla no cambia sólo el soporte: cambia lo que la ley exige. La Ley 25.326 de Protección de los Datos Personales, vigente desde el año 2000 y todavía la norma de referencia en Argentina, clasifica a los datos de salud como datos sensibles, con reglas más estrictas que las de un dato común como un nombre o un teléfono.
Qué es un dato sensible en salud
El artículo 2 de la ley define como sensibles a los datos que revelan, entre otras cosas, el estado de salud de una persona. El artículo 7 va más allá: prohíbe formar archivos que revelen datos sensibles, salvo que exista un interés general autorizado por ley, y exige consentimiento del titular con carácter previo para su tratamiento, salvo las excepciones que la propia norma prevé (por ejemplo, cuando los datos son necesarios para la prestación de un servicio de salud al propio titular).
En la práctica, para un consultorio esto se traduce en dos obligaciones concretas:
- Consentimiento informado, documentado, antes de registrar la historia clínica de un paciente.
- Medidas de seguridad reforzadas en la guarda de esos datos, más allá de lo que exigiría una base de contactos comercial.
Los derechos del paciente sobre su propia ficha
La ley reconoce lo que se conoce como habeas data: el derecho de toda persona a acceder a sus propios datos, pedir que se corrijan si están mal, y pedir que se supriman cuando corresponda. Aplicado a una ficha clínica digital:
| Derecho | Qué significa en un consultorio |
|---|---|
| Acceso | El paciente puede pedir una copia de su historia clínica completa |
| Rectificación | Puede pedir que se corrija un dato personal erróneo (no un diagnóstico médico, que es un acto profesional distinto) |
| Supresión | Puede pedir que se eliminen sus datos, salvo obligación legal de conservación de la historia clínica |
| Confidencialidad | El acceso a su ficha debe quedar limitado a quien tiene motivo profesional para verla |
La autoridad de aplicación de la Ley 25.326 es la Agencia de Acceso a la Información Pública (AAIP), el organismo ante el cual se inscriben los bancos de datos y se presentan los reclamos cuando algo de esto no se cumple. Esa obligación de inscripción recae sobre el centro, como responsable del banco de datos, no sobre el proveedor del software, aunque un sistema ordenado hace bastante más simple completar el trámite.
Qué tiene que hacer, en concreto, un sistema de ficha clínica
Cumplir la ley no es una casilla que se marca una vez. Para un centro que digitaliza su ficha clínica, esto significa, como mínimo:
- Consentimiento firmado antes de la primera carga de datos de salud, guardado como parte del legajo del paciente.
- Cifrado de los datos clínicos, tanto guardados como en tránsito entre el consultorio y el servidor.
- Registro de accesos: quién vio la ficha de un paciente y cuándo, no sólo quién la editó.
- Acceso limitado por rol: un administrativo no debería ver el mismo nivel de detalle clínico que el profesional tratante.
- Retención definida: la historia clínica tiene plazos legales de conservación que varían según la jurisdicción y la especialidad, y que en general superan largamente lo que dura el vínculo con el paciente.
Un cuaderno de papel guardado en un cajón cumple mal casi todos estos puntos, aunque nadie lo piense en esos términos: no hay registro de quién lo abrió, no hay cifrado, y el consentimiento casi nunca queda documentado por separado del resto de la consulta.
Cómo lo resuelve DITAP Clínica
En DITAP Clínica, los datos clínicos se guardan cifrados y cada acceso a una historia clínica queda registrado, con el acceso limitado al profesional autorizado del centro en el momento de la consulta. Es un programa piloto: no se promete una certificación que todavía no existe, y se prefiere decirlo así de directo antes de que un centro asuma algo que no está confirmado.
Para un centro que hoy usa papel o una planilla compartida por WhatsApp, migrar a un sistema con estos controles no es sólo una mejora operativa: es acercarse a lo que la Ley 25.326 exige desde hace más de dos décadas y que, en salud, casi nunca se cumple del todo con métodos manuales.